Text Box: 	
También de blanco le vi.
el vestido y el aliento;
bello como las estrellas,
como flor de cardo bello.
Rojo como la amapola
y blanco como un cordero:
carmesíes sus heridas
y blancos sus pensamientos.

	Llevaba blanca la túnica
	blanca de amor y fuego.

Por toda la negra tierra
el chorro de sus veneros:
sangre preciosa su sangre
que hace blanco el sufrimiento.
¡Oh Cristo, de sangre roja!
¡Oh  Cristo, dolor supremo!
A ti el clamor de los hombres
en ti nuestros clavos fieros.

	Llevaba roja la túnica
	roja de sangre y fuego.  Amén

SALMODIA

Antífona 1
	Herido y humillado, Dios lo exaltó con 	su diestra.

Oráculo del Señor a mi Señor;
	«Siéntate a mi derecha;
	y haré de tus enemigos
	estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
	el poder de tu cetro;
	somete en la batalla a tus enemigos
	
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
	entre esplendores sagrados;
	yo mismo te engendré, como rocío,
	antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
	«Tú eres sacerdote eterno
	según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
	quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
	por eso levantará la cabeza.
Text Box: 	Gloria al Padre...

Antifona.
	Herido y humillado, Dios lo exaltó con su diestra.

Antifona 2
	La sangre de Cristo nos purificará, para dar culto al Dios vivo.

No a nosotros, Señor, no a nosotros,
	sino a tu nombre, da la gloria;
	por tu bondad, por tu lealtad.
	¡Por qué han de decir las naciones:
	«Dónde está su Dios»?

Nuestro Dios está en el cielo,
	lo que quiere lo hace.
	Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
	hechura de  manos humanas:

Tienen boca, y no hablan;
	tienen ojos y no ven;
	tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz y no huelen.

Tienen manos, y no tocan
	tienen pies, y no andan;
	no tiene voz su garganta:
	que sean igual los que los hacen,
	cuantos confían en ellos.

Israel confía en el Señor:
	Él es su auxilio y su escudo.
	La casa de Aarón confía en el Señor;
	él es su auxilio y su escudo,
	Los fieles del Señor confian en el Señor.
	él es su auxilio y su escudo.

Que el Señor se acuerde de nosotros 
                                  y nos bendiga,
bendiga a la casa de Israel,
	bendiga a la casa de Aarón,
	bendiga a los fieles del Señor,
	pequeños y grandes.

Que el Señor os acreciente,
	a vosotros y a vuestros hijos,
	benditos seáis del Señor,
	que hizo el cielo y la tierra.
	El cielo pertenece al Señor,
	la tierra se la ha dado a los hombres.
Text Box: Los muertos ya no alaban al Señor,
	ni los que bajan al silencio.
	Nosotros, sí, bendecimos al Señor
	ahora y por siempre.

	Gloria al Padre...

Antífona.
	La sangre de Cristo nos purificará, para dar culto al Dios vivo.

Antífona 3
	Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

CÁNTICO

Cristo padeció por nosotros,
	dejándonos un ejemplo
	para que sigamos sus huellas.

Él no cometió pecado
	ni encontraron engaño en su boca,
	cuando le insultaban,
	no devolvía el insulto;
	en su pasión no profería amenazas;
	al contrario
	se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados subió al leño,
	para que, muertos al pecado,
	vivamos para la justicia.
	Sus heridas nos han curado.

Antífona
	Cargado con nuestros pecado subió al leño, para que,  muertos al pecado, vivamos para la justicia.

LECTURA BREVE.

	Hermanos, a vosotros envía Dios este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, pero, al condenarlo a muerte, dieron cumplimiento a las palabras de los profetas que se leen cada sábado. Y, a pesar  de que no encontraron en él causa alguna digna de muerte, pidieron a Pilato que lo hiciera morir. Una vez que cumplieron todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo depositaron en un sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.
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