A los participantes al encuentro

de la coordinación del sector escuela

de la CIMAC – MESOAMERICA

 

 

 

 

Queridos hermanos, hermanas y colaboradores

 

Os envío un cordial saludo al iniciar vuestro encuentro. Me hubiera gustado estar presente para poder compartir con vosotros el camino de animación que estáis realizando en vuestras inspectorías  en este sector importante de la Pastoral Juvenil Salesiana.

No ha podido ser, pero os aseguro mi interés por lo que vais haciendo y mi cercanía a vosotros sobre todo durante estos días.

 

Aunque la acción pastoral directa se realiza en cada comunidad educativa local y los animadores inmediatos de esta labor son los encargados inspectoriales con sus equipos, vuestra coordinación interinspectorial es una pieza importante para acompañar, apoyar y enriquecer la labor de estos encargados inspectoriales; es, pues, importante que os encontréis regularmente y aseguréis una continuidad y practicidad a vuestros encuentros.

 

En este habéis escogido una de las líneas del documento de Cumbayá II, la que se refiere a la “escuela incluyente que educa en la dimensión sociopolítica”. La queréis profundizar y sobre todo concretar aplicándola a vuestros contextos humanos.

Es muy importante que todas nuestras escuelas y, en modo especial, los Centros de Formación Profesional, tanto aquellos que trabajan en el área de la educación formal como en el área de la educación informal, orienten su práctica educativa en el cada día según criterios claros y exigentes de “inclusión”.

Quizás sería interesante que estos días pudierais compartir estos criterios, analizarlos y enriquecerlos, de modo que las inspectorías pudieran disponer de un cuadro de referencia para elaborar aquellos que deben guiar la acción educativa de sus centros (Cf. Líneas de acción 15 y 22).

 

Pero el compromiso por una escuela incluyente supone también educar a todos los componentes de la CEP en una mentalidad de solidaridad y de apertura a los más débiles. Para ello es fundamental promover una sistemática formación sociopolítica según la Doctrina Social de la Iglesia y promover propuestas concretas de servicio solidario y gratuito (Cf. Líneas de acción 20, 22, 23).

De este modo iremos creando entre todos lo que el Papa llama “la nueva cultura de la solidaridad” y pondremos las bases de una paz verdadera, fundada en la verdad, en la justicia y en la solidaridad.

 

Os deseo un buen trabajo en un clima de fraternidad y de alegría. Os acompaño con mi oración y espero conocer vuestras conclusiones.

Un saludo a todos y a todas en Don Bosco

 

 

Antonio Domenech

Consejero General para la Pastoral Juvenil

 

Roma, 5 marzo 2003