SÍNTESIS DE LA FICHA # 4
REVERSIÓN DE PRACTICAS EXCLUYENTES A PRACTICAS INCLUYENTES EN NUESTRAS ESCUELAS
Retomar el objetivo general de la Institución en un marco
actual desarrollando proyectos que nos permitan ir al encuentro de los más
necesitados.
Inclusión evangelizadora desde el evangelio y el
carisma de San Juan Bosco.
Desarrollar actividades educativas formales y no
formales que integren a la comunidad.
Lectura de la realidad para abrirse a los cambios
que respondan a la situación del/la joven.
La inclusión no debe ser asistencialista:
paternalismo-maternalismo.
Revisar los idearios y los PEPS evidenciando los
aspectos excluyentes que éstos tienen con la salvedad de que nuestros centros
educativos no pueden ser 100% incluyentes porque no tenemos los medios
económicos necesarios.
Elaborar programas para personas con necesidades
educativas especiales, contar con el personal especializado y adecuar las
instalaciones para este programa.
Facilitar servicios tecnológicos y educativos a las
personas que tienen dificultades para acceder a los mismos.
Apertura de matrícula para ambos sexos.
Brindar becas alimentarías o económicas.
Implementar cursos de nivelación o ambientación para
alumnos de primer ingreso.
Dar prioridad a la atención de los migrantes,
sectores urbano marginales, grupos de riesgo.
Actualización del personal docente y administrativo.
Entrevista y visitas familiares para conocer la
realidad de los estudiantes.
Participación activa y corresponsable en las aulas.
Promover experiencias de trabajo social en los
estudiantes con proyección comunitaria.
Practicar la inclusión con los agentes de los sistemas
vigentes.
Apertura a la coeducación.
Apertura a la acogida de personas con otros credos
religiosos, con la clara conciencia de que somos escuelas confesionales donde
no se permite el proselitismo.
Trabajo en
red con otras instituciones.
Trabajo con el equipo interdisciplinario.
Realizar estudios socio-económicos.
Potenciar la escuela de padres.
Currículos que tengan como base la persona de los
alumnos.
Adecuar los currículos y las evaluaciones a fin de
responder a las diferentes necesidades y procesos educativos.
Formar en valores humanos y religiosos aplicando el
Sistema Preventivo que conlleve a tener buenos cristianos y honrados
ciudadanos.
Aceptación de repitentes.
Fortalecer los oratorios.
Flexibilidad en el criterio de admisión.